La primera vez que me sucedió esta extraña visión fue cuando desperté de el letargo sueño de la operación que soporté exitosamente. Mi accidente en el auto casi me destruye por completo, pero mi cuerpo y mi mente sabían que no quería morir aún. No ese mes, al menos.
La primera persona con la que tuve la conexión fue con mi madre cuando se abalanzó con cierto frenesí a abrazarme.
Carry, mi madre, se asustó al verme en shock, pero le dije que no era nada. No quería preocuparla con mis locas alucinaciones. Imaginé que era por las largas horas que pasé inconsciente. Pero con el tiempo noté que me pasaba con cada persona que, al parecer, ocultaba algo. Y así fue como llegué hasta donde estoy hoy. Perseguido.